Todos saben que los arcoíris terminan en Irlanda. Y, como también se dice, al final del arcoíris se encuentra una olla de oro custodiada por un diligente duende.
En el caso del resort Finn Lough, esa olla de oro es su spa, que ofrece una experiencia mágica a quienes pasan allí unos días.
Con un poco de suerte, la jornada comienza con el sol intentando atravesar la niebla, que por instantes convierte a los árboles en figuras fantásticas, casi como monstruos dormidos. A medida que la bruma se disipa, se revelan el lago, las colinas que salpican el paisaje y los volúmenes que conforman el spa, fruto de experimentaciones creativas en torno a un cubo de cuatro aguas que sirvió de guía para toda la composición arquitectónica.
El exterior de los volúmenes está revestido con chapa ondulada oxidada para acelerar el proceso natural de envejecimiento del material. De su color dorado inicial pasará a tonos pardos que terminarán por fundirse con el entorno boscoso. En el interior, la madera quemada cubre las superficies y refuerza la integración de los volúmenes en la naturaleza, generando continuidad entre arquitectura y paisaje.
Al recorrer el sendero que conduce a los distintos espacios del spa, aparecen volúmenes derivados del cubo original. Cada uno cuenta con una organización, un color y una iluminación propios, que expresan diferentes atmósferas terapéuticas. En conjunto, funcionan como versos de un poema arquitectónico que, al igual que ocurre con toda buena poesía, ofrece nuevas interpretaciones y experiencias en cada visita.
FICHA TÉCNICA
Nombre del proyecto: Finn Lough Resort Spa
Nombre del estudio: Rebelo de Andrade Studio
Ubicación: Enniskillen, Reino Unido
Área del terreno: 14 acres
Área construida: 102 m²
Año de inicio del proyecto: 2013
Año de finalización del proyecto: 2017
Autores: Pedro Duarte Silva
Equipo: Anna Buono
Diseño de interiores: Pedro Duarte Silva
Construcción: Galdon Construction
Fotografía: João Guimarães







