¿Qué significa habitar?

¿Es simplemente ocupar un espacio físico o implica algo más profundo, una conexión con nuestro entorno y con las personas que nos rodean?

Con estas dos preguntas arrancamos el último Debate Urbano sobre “Nuevas Formas de Habitar”.  El punto de encuentro entre público y ponentes fue La librería La Capell del Colegio de Arquitectos de Barcelona y la obra que nos introdujo en alternativas innovadoras para la vivienda y la convivencia a lo largo de la historia fue “Utopías cotidianas” de Kristen Ghodsee.

La vivienda se ha convertido en un bien de consumo, medido en metros cuadrados y euros.  ¿Qué pasaría si repensáramos estos valores? El tema es tan apasionante y trascendental para nuestras vidas que decidimos convocar un panel de invitadxs muy diverso para analizarlo.

DESAFÍO URGENTE

Anna García Masiá, doctora en Sociología Urbana y técnica para la Vivienda en el Diputación de Barcelona, abordó la problemática de los jóvenes en Cataluña. Con una media de emancipación que supera los 30 años, una de las más altas de Europa, la situación es alarmante. Entre los factores que contribuyen a esta problemática, Anna señaló los altos precios del alquiler (92% del salario de los jóvenes), la escasez de viviendas en alquiler y las políticas públicas deficientes.

¿Cómo paliar la situación? Anna propuso diversificar el mercado de la vivienda, con modelos cooperativos, entre otros, y aumentar la oferta de vivienda pública. Esto supone incrementar la vivienda protegida de alquiler y de venta con controles para evitar la especulación. Incidió en la necesidad de crear soluciones flexibles, adaptadas a la evolución de los jóvenes a lo largo de los años. Para garantizar esa flexibilidad, son fundamentales las políticas públicas y la colaboración entre sectores público y privado en la creación de un mercado de vivienda más justo y accesible.

MODELOS EN EXPANSIÓN

Arnau Andrés Gallart, arquitecto de Lacol y socio fundador de La Dinamo, expuso el modelo de vivienda cooperativa en Cataluña. Proyectos como La Borda y La Balma son ejemplos de cómo la propiedad colectiva y la autogestión pueden ser una alternativa viable al mercado inmobiliario tradicional. Arnau explicó que la vivienda cooperativa en Cataluña ha evolucionado mucho desde 2004, inspirándose en los modelos daneses y uruguayos. El modelo se basa en la propiedad colectiva de la cooperativa y el derecho de uso por parte de socias y socios, manteniendo la asequibilidad a lo largo de la vida útil del edificio.

Actualmente hay alrededor de 60 proyectos de convivencia en Cataluña, que se traducen en unas 1.200 viviendas. Los fondos Next Generation han impulsado algunos de estos proyectos, ayudando a los ayuntamientos a encontrar solares disponibles para la promoción cooperativa.  En Barcelona capital hay actualmente 20 proyectos en marcha. Para apoyar más el movimiento de vivienda cooperativa, Arnau propone una mayor colaboración público-cooperativa y la creación de un marco legal que promueva el desarrollo de estas iniciativas.

¿Cómo podemos fomentar una cultura de cooperación y solidaridad desde dónde estamos ahora mismo?  Difundiendo la experiencia de las primeras cooperativas que, tras varios años de convivencia, es positiva, genera comunidades estables y obtiene un alto grado de satisfacción entre sus integrantes.

UN TESTIMONIO PERSONAL

Melissa Moyer, lingüista y catedrática de la Universidad Autónoma de Barcelona, compartió su experiencia en la creación de la cooperativa de viviendas Constelació en Badalona. Melissa destacó los beneficios de una convivencia colaborativa intergeneracional, subrayando la importancia de la solidaridad y el trabajo en equipo.

Constelació, formada por personas de entre 65 y 75 años, algunas con diversidad funcional, ha permitido a sus miembros construir una comunidad unida y activa. Esta experiencia ha transformado la percepción de Melissa sobre la vida en comunidad y sobre la vejez, promoviendo una tercera edad activa y autónoma.

APRENDER DE OTROS

Paola Sierra, doctora en Antropología, nos habló de proyectos cooperativos en Francia, Aunque hay elementos comunes, explicó Paola, cada proyecto se adapta a su contexto cultural y normativo. En Francia, la Ley de Hábitat Cooperativo de 2010 y la Ley ALUR de 2014 han sido fundamentales para el desarrollo de este tipo de iniciativas. En 2023, había 1.100 proyectos de vivienda cooperativa en Francia, concentrados en Burdeos, Rennes, Grenoble y París.

Paola destacó los factores clave para los proyectos desarrollados en Francia: la cultura de cooperación, un marco legal que los promueva y regule, el apoyo gubernamental para conseguir el suelo, la aceptación social y la cohesión de la comunidad. Es importante también la flexibilidad del modelo, ejemplificado con el caso de la cooperativa francesa Toimoinous que cambio su enfoque hacia el modelo intergeneracional a lo largo del desarrollo del proyecto.

ROMPER ESTEREOTIPOS

Olga Ibáñez, psicóloga y coordinadora del proyecto Viure i Conviure de la Fundació Roure, explicó el modelo de convivencia solidario, donde estudiantes universitarios comparten vivienda con personas mayores.

Este programa cumple una doble función: ayuda a combatir la soledad no deseada y facilita el acceso a la vivienda para los jóvenes. Olga resaltó las ventajas del proyecto que son: garantizar la vivienda para los jóvenes, ayudar a las personas mayores y promover la comprensión y la empatía entre personas de distintas edades y extracciones. La convivencia intergeneracional se fundamenta en reglas pactadas para convivir, es una forma de crear vínculos significativos y relaciones de amistad, y ayuda a las personas mayores a alcanzar su plenitud en esta etapa de la vida.

EL PÚBLICO REFLEXIONA

El taller “Nuevas formas de habitar” permitió a los asistentes exponer sus reflexiones y entre ellas, estas nos parecieron muy interesantes

  • Crecimiento de la población mayor: ¿Cómo se solucionaría la vivienda para personas con discapacidad intelectual no autónomas?
  • Condición de inmigrante: ¿Dónde quedan los apoyos a las opciones para los migrantes que también forman parte del sistema?
  • Individualización de la sociedad: ¿Cómo implicar a personas impermeables a estos modelos?
  • Vivienda cooperativa: ¿Puede la vivienda cooperativa convertirse en una alternativa real frente a la compra/alquiler tradicional? ¿Cómo disminuir la cuota inicial para participar en un proyecto cooperativo?

 

EPÍLOGO

El Debate Urbano “Nuevas Formas de Habitar” concluyó con un llamamiento a estrechar la cooperación público-comunitaria y a seguir explorando y promoviendo nuevas formas de cohabitar que sean inclusivas, sostenibles y solidarias.

Quedaron por responder preguntas como ¿Estamos preparados para repensar nuestros valores y paradigmas? ¿Podemos imaginar un futuro donde la vivienda no sea solo un bien de consumo, sino un espacio de convivencia y solidaridad?

Si aceptamos una nueva semántica para la palabra habitar, se abrirán automáticamente nuevas oportunidades para un problema que es más grande que el tema de la vivienda porque manifiesta otras capas como son la soledad en la ciudad, el sentido de lo colectivo y, en definitiva, la búsqueda del bien común.

SOBRE NOSOTRXS

Debates Urbanos, dirigidos por Magdalena Plocikiewicz con el apoyo de las empresas Acieroid y Broadway Malyan y colaboradores como Jorge Ponce, Eiman Al Sakha y Eva Gómez-Fontecha, es un ciclo de mesas redondas y talleres que tratan temas relacionados con la ciudad en su aspecto construido y social.

Para más información, visita www.debatesurbanos.com

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2025-12-01
2026-03-31
2025-11-03
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